miércoles 25 de noviembre de 2009

Empieza a planear tu huida...

Refúgiate en los libros. Cuando te pregunte que lees, enséñale el libro sin hacer comentarios. Al día siguiente, echa una mirada hacia la silla marrón y lo verás a él leyéndolo también. Un ejemplar que ha sacado de la biblioteca esa mañana. Tiene siete días. Se asomará por encima del libro y te guiñará un ojo, diciéndote: Te he ganado.
Aparentará estar escuchando la emisora de música clásica, te echará una rápida mirada para recibir tu aprobación.

En el cine masticará ruidosamente galletas Necco y se quejará de la cabeza que tiene delante.

Te preguntará qué significa "petulante".

Te preguntará quién es Coriolano.

Tal vez quiera enterarse de dónde se encuentra Cerdeña.

¿Qué es un "croissant"?

Empieza a planear tu huida. Imagina posibilidades educadas. No son más que posibilidades.
Fragmento extraído del cuento "Cómo",
del libro de Lorrie Moore, Autoayuda.

[Imagen: The temptress, de Jack Vettriano]

A partir de mañana espero poder publicar algo más que canciones, discursos o fragmentos de libros. Estoy padeciendo el mal de disponer de todo el tiempo del mundo: que lo estoy llenando hasta límites insospechados con todo tipo de actividades.
Por último, un mensaje para Zeberio Zato (bueno, dos): yo quiero leer tu relato y te recomiendo que te leas este libro de Lorrie Moore. Yo creo que te puede gustar.

jueves 19 de noviembre de 2009

Gracias, Clara

Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?

¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto –que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.

Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.

A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.

Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.

Discurso pronunciado por Clara Campoamor
ante las Cortes el 1 de octubre de 1931

Tal día como hoy, en 1933, las mujeres votaron por primera vez en España

domingo 15 de noviembre de 2009

Tres grados de desamor (II): Puro teatro, de La Lupe

Igual que en un escenario,
finges tu dolor barato,
tu drama no es necesario,
ya conozco ese teatro.
Mintiendo... qué bien te queda el papel.
Después de todo parece
que ésa es tu forma de ser.
Yo confiaba ciegamente
en la fiebre de tus besos,
mentiste serenamente
y el telón cayó por eso.
Teatro...
lo tuyo es puro teatro.
Falsedad bien ensayada,
estudiado simulacro.
Fue tu mejor actuación
destrozar mi corazón.
Y hoy que me lloras de veras
recuerdo tu simulacro.
Perdona que no te crea
me parece que es teatro.
¡Y acuérdate que según tu punta de vista yo soy la mala!
¡¡Ay!!
Teatro...
lo tuyo es puro teatro.
Falsedad bien ensayada,
estudiado simulacro.
Fue tu mejor actuación
destrozar mi corazón.
Y hoy que me lloras de veras
recuerdo tu simulacro.
Perdona que no te crea
me parece que es teatro.
Perdona que no te crea
Lo tuyo es puro... teatrooooo.

[Imagen: Sarah Bernhardt caracterizada como Cleopatra en 1891]


domingo 1 de noviembre de 2009

No me gusta el giligüin: yo querría celebrar el Día de Muertos como en México.



[Imagen extraída del flickr de iedyweb]

miércoles 28 de octubre de 2009

Gente extrínsecamente buena

Partamos de la premisa de que todo es maravilloso, de que la gente es buena en el fondo, de que una inocencia casi naïf lo puede casi todo y que hay algo intangible que explica lo que no puede ser explicado. Parece que todo lo descubre con los ojos de un niño que tiene todo el mundo ante sí, que su genialidad le hace capaz de hablar de todo, de opinar sin rubor. Parece que su sonrisa es capaz de iluminar a los que la rodean, de mover el mundo.
Pero en el plan maestro del demiurgo se ha abierto una grieta: hay personas que prefieren la oscuridad. Hay personas que cuando la ven llegar se ponen las gafas de sol e incluso miran hacia otro lado. Ellos no ven la botella medio llena, ni siquiera medio vacía: la ven a la mitad. Tienen la costumbre de mirar dos veces las cosas: con un vistazo ven pero con el otro se cercioran de la veracidad de aquello. Hablan mucho, pero les encanta señalar los errores de los otros e incluso reírse de sí mismos. Probablemente sea un ejercicio de falsa modestia pero les molesta la gente que se cree guay, les molestan los formulismos bienintencionados y la verborrea jactanciosa. Les molestan muchas cosas y no les importa decirlo.
La persona luminosa no les comprende. Le parece mal su cinismo, la doble punta de su lengua. Les intenta hacer ver la incorrección de su conducta pero ellos se ríen a carcajada limpia.
No te vamos a hacer caso. Nos das mucha risa. Nada de lo que dices nos convence...
Se queda sin palabras. Frunce el ceño y piensa. Los ve allí, tan tranquilos, despreocupados. No le gusta. Refunfuña. Le parecen que son taimados, que no hacen más que destruir los sueños de la gente, los de ella misma. Se obsesiona porque no lo entiende. Deja de sonreir, le salen canas, se machacha con el pretexto de que la machacan hasta que uno de ellos se acerca:
No te consumas. Eres como nosotros. Sí, sí, bajo esa apariencia tan guay eso es lo que eres. O incluso peor...

[Imagen: La pesadilla de Johan Heinrich Füssli]

viernes 23 de octubre de 2009

Guardaron silencio, envueltos en las insinuaciones del pretérito imperfecto.
Chesil Beach, Ian McEwan
(traducción de Jaime Zulaika)

[Imagen: Mad Dogs, de Jack Vettriano]

martes 13 de octubre de 2009

Sorteo un cuadernito decorado por mí

En más de una ocasión ya he comentado por aquí que me encanta hacer manualidades, que es mi manera de relajarme. Hago pendientes, collares, forro cuadernos...
La cuestión es que es este pobre cuadernito no tiene dueño así que he decidido sortearlo entre los amiguetes 2.0, que también tenéis derecho a disfrutar de mis bobadas (para una que es realmente práctica... :P).
El sábado 17 de octubre, a las 15'00 horas, cierro la posibilidad de participar en esta rifa y por la tarde elegiré al afortunado (o a la afortunada, vaya usted a saber). Sólo me queda pendiente elegir la mano inocente, porque yo no tengo de eso entre mis amigos ;)
Lo he anunciado tanto aquí como en el Facebook o en el Twitter, pero no vale que alguno se me apunte en todos los sitios: una persona, una posibilidad, ¿ok?
Besos y ¡suerte a los que participen!


lunes 12 de octubre de 2009

¿Quién soy yo?

Soy Ava Gardner vestida de Amélie.
Soy Anne Shirley por obra y gracia del Kolestint.
Soy la diosa Atenea, versada en cuestiones de sabiduría y estrategia.
Soy Medea hasta las pelotas.
Soy una geisha con mal carácter.
Soy Isabel I gobernando sobre mi vida.
Soy un cactus, con pinchos y flores.
Soy Lou Andreas Salomé codeándose con Nietzsche y Rilke.
Soy La chevelure de Baudelaire.
Soy Dorothy Parker en su epitafio: "Perdonen por mi polvo".
Soy Simone de Beauvoir al principio de la segunda parte de El segundo sexo: "On ne naît pas femme, on le devient".
Soy Cristina de Pizán expresándose a través de alegorías.
Soy Fanny Ardant, Anna Galiena, Charo López o Julie Christie a partir de los cincuenta.
Soy Lola, corriendo por Berlín y decidiendo sobre su destino.
Soy Nina Simone: I've got life, I've got my freedom...
Soy la banda sonora de Michael Nyman para Wonderland.
Soy Rita Hayworth: "Los hombres sueñan con Madame Tafetán y se levantan conmigo".
Soy Silvana Mangano en potencia.
Soy Eurídice, que no quería estar con Orfeo.
Soy Emilie Flöge pintada por Gustav Klimt.
Soy Tina Modotti sin Edward Weston; soy Georgia O'Keefe sin Alfred Stieglitz.
Soy Frida Kahlo depilada.
Soy yo, no la del espejo.

[Imagen: escena de La dama de Shangai, de Orson Welles]

martes 6 de octubre de 2009

Tres grados de desamor (I): Bolero Falaz, de Aterciopelados

Y dice...

Buscas en mis bolsillos pruebas de otro cariño
Pelos en la solapa, esta sonrisa me delata
Labial en la camisa, mi coartada está hecha trizas
Estoy en evidencia, engañar tiene su ciencia.

Estoy hasta la coronilla, tú no eres mi media costilla
Ni la octava maravilla.

Malo si sí, malo si no, ni preguntes
Ya no soy yo, fuera de mi es que me tienes.

Que si vengo, que no voy
Que si estoy, que me pierdo.
Que si tengo, que no doy
Que si estoy, que me vengo.

Lo siento en tus manos, tus caricias me han robado
Lo siento en tu boca, esos besos ya son de otra
¿Quién será esa infame que no deja que yo te ame?
Si yo la encontrara le partiría esa cara.

Estoy hasta la coronilla, tú no eres mi media costilla
Ni la octava maravilla.

Malo si sí, malo si no, ni preguntes
Ya no soy yo, fuera de mi es que me tienes.

Que si vengo, que no voy
Que si estoy, que me pierdo.
Que si tengo, que no doy
Que si estoy, que me vengo.

Te dije no más y te cagaste de risa
te dije no más y te cagaste de risa

JA JA JA JA

(Imagen: Jeanne Moreau en La notte, de Michelangelo Antonioni)

domingo 27 de septiembre de 2009

Mejor gótica que choni

La memez de este país va viento en popa a toda vela y a mí me está saliendo un nuevo color de pelo a cuenta de tanta estupidez que tengo que escuchar. De la noche a la mañana, todo el mundo se ha convertido en críticos de moda, árbitros de la elegancia y expertos en protocolo. Todos están al tanto de las últimas corrientes urbanas que influyen en las pasarelas, saben reconocer en los polos de ribete rojigualdo el colmo del saber vestir y conocen al dedillo cómo comprarse trajes de rayas en serie, para ir bien uniformados a la oficina.
Supongo que queda claro de qué estoy hablando y no es necesario que diga explícitamente a qué me refiero. Esa foto no tenía que haber llegado a los medios porque la vida privada de los políticos es eso, privada. Pero en la legislatura anterior se sentó el mal precedente de que la mujer del presidente se creyera la primera dama de Estados Unidos lo cual fue un error, porque no era primera sino segunda y esto no es país carente de tradición que necesite aferrarse a los símbolos políticos como ocurre al otro lado del Atlántico. Pero nos tuvimos que tragar su mutación en perejil de todas las salsas y la retransmisión de los invitados a la boda de su hija con un trepa social y, claro, que se creara una mala costumbre en la prensa de este país, porque con anterioridad no se supo nada de otros hijos y los malos hábitos de estudio de uno de ellos pasaban como mera anécdota que nunca se terminaba de tener en cuenta.
Y entonces la foto anecdótica pasa a la página de la Casa Blanca en lo que yo considero una metedura de pata, porque, que yo sepa, los hijos de los gobernantes no influyen en la política exterior de un país y porque, además, antes de haberlo hecho deberían haberse preocupado por cuál es su política específica acerca de la protección de la privacidad de los menores. Solicitan que la foto sea retirada pero el documento gráfico ya se ha filtrado a los medios para que un montón de mentes lúcidas critiquen el atuendo de las dos adolescentes. ¿Nadie ha pensado que si su madre se mantiene al margen de la vida pública salvo lo estrictamente necesario no quiere decir algo acerca de cómo se debe tratar la vida privada de las dos menores? ¿No será significativo que las dos hijas de Obama no estén en la foto? Que si su padre no las defiende de sus críticas, ¿es que acaso es un hidalgo del siglo XVII que ha de limpiar el honor de la familia porque le han tirado un guante en toda la jeta? ¿Su función no es gobernar?
He oído hablar de normalidad, de protocolo... En primer lugar, hablar de normalidad me parece algo muy peligroso por lo relativo del concepto y, sobre todo, por lo anticuado y eurocentrista. Vale, somos europeos, tenemos tendencia a creernos el centro del universo, el baremo con el que medir el universo y el creer como válido el rancio modelo mayoritario; pero de algo tiene que haber servido la postmodernidad: relativicemos por el bien de nuestro ego. Todos somos normales y nadie lo somos. En el segundo, el manoseado protocolo, todo el mundo habla sobre él pero ¿realmente alguien conoce las normas de protocolo? ¿Nadie ha pensado que se debería cambiar? Porque mantenemos dichas normas protocolarias son la cosa más machista, clasista y anticuada. Las mujeres tenemos que seguir llevando vestido largo, tenemos que ir acompañadas de pareja, tenemos que agacharnos para que se nos vea bien el escote ante el monarca... ¿No sería mejor que nos rigiéramos por el sentido común y la tolerancia?
Si son pijas, vale, si son góticas, joder qué miedo (algo absurdo, que me diga alguien si ha sido atacado por alguno). Quizás hubiera sido mejor que fueran dos poligoneras vestidas de blanco, enseñando el tanga y con unos aros del tamaño de su cabeza, mascando chicle y con un rabillo del ojo a lo Amy Winehouse. Ya lo dije el otro día en el Twitter: siempre mejor gótica que choni.

(Y no pongo la foto porque no me sale del coño, así de claro.)

jueves 24 de septiembre de 2009

Analfabeto de mí misma


Ana, ésa soy yo. Un nombre capicúa.

Berreando nací y así estuve tres meses. Consecuencia: el bebé duerme a sus padres por aburrimiento. Solución: los sedantes. De tanto llorar comenzaba a adelgazar. Aún alguno se pregunta si se me pasaron los efectos o si padezco consecuencias secundarias.

Camaleona azul: así me llamaba alguien cuando mi otro yo era Mística.

Chulería, ¡qué remedio! Mi madre es de Chamberí y mi padre de Lavapiés.

Dinero: "Para saber qué piensa Dios sobre el dinero no hay más que ver a quién se lo ha repartido", Dorothy Parker. "El dinero es como el papel higiénico: cuando se necesita, es urgentemente", Emerson. "Uno es rico en cuanto se familiariza con la escasez", Epicuro.

Esteta, o el arte de entretener a la gente con el inventario de mi atuendo.

Feminidad: se abre la discusión sobre si lo soy, pero... exactamente, ¿qué es?

Gloria, Patti Smith: mi canción para ponerme de buen humor.

Hablar, hablar, hablar...

Ironía, una sonrisa amarga ante la vida.

Jamás sabré tanto como quiero.

Kate Bush y todas sus hijas ilegítimas: la felicidad no es completa si no hay un clavicordio de por medio.

Luchar: el desaliento no tiene lugar.

Lleno, lleno, todo bien lleno, hasta lo vacío: es lo que ocurre cuando padeces horror vacui.

Maternal, mi casi enfermiza obsesión por ayudar a los demás.

No al conformismo.

Ñoñeces las justas.

Original, yo no quiero ser como el resto.

Pelo: mi rasgo favorito. Adoro mis rizos y que ahora sean de varios colores.

Quiero ser una mujer excepcional.

Retórica: por tu culpa soy una freakie.

Stories from the city, Stories from the sea, PJ Harvey: mi disco favorito de mi cantante favorita.

Tímida, de la rara estirpe de los exhibicionistas.

Urbanita: mi vida depende del asfalto.

Vida: "¡Qué larga es la vida y la de cosas que da tiempo a hacer!", mi abuela Luci dixit.

Wainwright, Rufus: creo que hay un antes y un después desde que le escuché por primera vez. Su estilo, el piano, las portadas de Want One y Want Two...

XL, todo en mí es grande.

Yo, una pequeña dosis de egocentrismo nunca viene mal.

Zalamera, eso dice que soy @Normalizado.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Malos tiempos para el flirteo

Si tuviera que hacer caso a las estadísticas de mi vida, podría asegurar que el verano es mi época para conocer a hombres pero la verdad es que lo odio. No me gusta. No me gustan ninguna de las ideas que se relacionan con esta estación: el calor, la playa, la piscina, las barbacoas... No me termino de gustar yo. Siempre falla algo: la depilación no está tan apurada como te gustaría, tus pies parecen los de Pedro Picapiedra a causa de las sandalias, en ocasiones crees que el desodorante te ha abandonado... Por no hablar del mito del amor estival, en la playita... ¿eso quién se lo cree? Grasienta por el bronceador, con el pelo como el Scotch-Brite y el bikini resaltando hasta las patas de gallo que no tengo, me resulta imposible creer que alguien pueda fijarse en mí si no es para clamar al cielo por semejante fantoche. Porque a mí me pasaría eso: sería ver un cuerpo Milkybar (pálido y sin tableta) o un fardapollas con la nariz de Gonzo constreñida y plantearme muy seriamente la necesidad de perpetuar la raza humana.
Pero está claro que todos esos inconvenientes no impiden que mi cabecita siga maquinando y me siga entreteniendo con el maravilloso arte del flirteo. Supongo que en este período confluyen una serie de factores que me predisponen a ello, supongo que la luz me influye, mi asociación pavloviana que me hace desear irme de cañas en cuanto la temperatura media del día supera los veinticinco grados, mayor cantidad de tiempo libre... Mi predisposición al cachondeo aumenta pero también mis ganas de complicarme la vida porque este verano he sobrepasado el platonismo, rozando casi lo intangible. ¿Cuántas tonterías soy capaz de decir para que un chico se fije en mí? Si ya es difícil despejar una incógnita dentro de una ecuación, añadámosle otras tres, a ver si soy capaz de salir viva de ésta.
Llevo casi un año pendiente del efecto de los efluvios etílicos en un chico tímido, pensando si la ocasión es adecuada, siendo por una vez en la vida prudente y no lanzándome a la piscina como una kamikaze, diciendo inconveniencias y destapando mis intenciones en cuanto me he cansado de esperar una reacción. Quizás me estoy calmando, repito las mismas reservas con alguien que, para colmo, me lo pone difícil porque no asimila bien que le digan cosas bonitas. Pero todo es un espejismo: la distancia es un reto. Decido que no hay dos sin tres y que un cuarto no hace mal a nadie. Las palabras de uno y de otro me llaman tanto la atención que allá que voy, y sin cortarme un pelo, planteo la situación. Afinidades, sincronías, palabras en su justa medida, agudezas verbales...
El verano se ha terminado y todo sigue parecido. El calor merma mis ansias de llevar a cabo ciertas intenciones y espero a que el fresco venga, para que mis medias de color burdeos y mis zapatos de charol les llamen poderosamente la atención. Sólo he resuelto una incógnita; el resto...
ya veremos.

Estado psíquico: promiscuidad mental permanente.

[Imagen: Black Corset, Horst P. Horst]

lunes 14 de septiembre de 2009

Lo que hace que merezca la pena levantarse por las mañanas


  1. Madrugar
  2. Arreglarme sin descuidar ni un solo detalle
  3. Poder observar todo lo que me rodea
  4. Descubrir cosas nuevas, sobre todo pinturas y fotografías
  5. Hablar con un amigo o una amiga
  6. Reírme
  7. Pasear por la calle
  8. Leer durante varias horas seguidas
  9. Escuchar la lluvia a través de los cristales
  10. Jugar con la mano de alguien

[Imagen: Schlummernde Frau, Johann Baptist Reiter]

Saque a la decimonónica que lleva en su interior

Quizás usted no sea de las que se desvanecen y tiran guantes, sino de las de campo, con afición a las flores de cretona y a coser...

[Imagen: Dame Ellen Terry, de Watts]

viernes 11 de septiembre de 2009

Un por qué del arte

"Recuerdo el día en que sepultaron en la fría tierra a mi amigo Toivo Kuula. Unos soldados Jäger le dispararon en la cabeza y murió unas semanas después. En el entierro reflexioné sobre la infinita desdicha del destino del artista. Tanto trabajo, talento y valentía para que luego te olviden: es la suerte del artista. Mi amigo Lagerborg defiende las teorías de Freud, según el cual el artista utiliza el arte como una vía de escape de la neurosis. La creatividad ofrece una compensación por la ineptitud del artista para vivir plenamente la vida. Bueno, no es sino un desarrollo de la opinión de Wagner. Wagner sostenía que si gozásemos la vida a fondo no necesitaríamos el arte. A mi entender, lo entienden al revés. No niego, por supuesto, que el artista tiene muchos aspectos neuróticos. ¿Cómo podría negarlo alguien como yo, precisamente? Sin duda soy un neurótico y confrecuencia infeliz, pero esto es en gran medida consecuencia de ser un artista, y no la causa. Cuando aspiramos tan alto y tan a menudo volamos tan bajo, ¿cómo no va a producir neurosis? No somos revisores de tranvía que sólo buscan agujerear billetes y anunciar bien las paradas. Además, mi réplica a Wagner es sencilla: ¿cómo una vida plena puede no incluir uno de sus placeres más nobles, como es la apreciación del arte?"

Julian Barnes, "El silencio", en La mesa limón

[Imagen: Mundo, Tulio Pericoli]

sábado 5 de septiembre de 2009

Mis cosas de colores

Steve y sus cosas rojas

Seowoo y sus cosas rosas

Lola y sus cosas amarillas

Jake y sus cosas azules

¿Os he enseñado alguna vez mis pendientes? ¿Y mis brazaletes? ¿Mi colección de pañuelos? ¿Las gafas de diva? ¿Acaso mis zapatos ordenados por color? ¿Y los bolsos a juego con estos últimos?
Cuando vi estas fotos de JeongMee Yoon, me acordé de mi habitación y de todas mis cosas. Azules, malvas, rojas, negras...

lunes 31 de agosto de 2009

Poner tiritas



Llevo días desaparecida y otros pocos que voy a estar. Tengo ideas, pero entre que tengo que estudiar y que he estado en la playa sin internet el tiempo no era algo que precisamente me sobrara. Si me pongo a escribir algo, que sea algo más que decente.
Pero visto lo que ocurre en cuanto dejo el blog unos días a sus anchas, tengo que hacer una advertencia a los trolls que campan por estos mundos y que acaban cayendo por aquí: me da igual que perdáis el tiempo criticándome. Me sorprende que alguien que no me conoce de nada se tome la molestia de meterse conmigo, haciendo chistes fáciles con mi segunda apellido (sí, es Borrego, ¿qué pasa? Llevo casi 30 años aguantándolos y hasta yo los hago, no sé cómo se puede llegar a pensar que me molesta) o tachándome de gafapasta y de snob (sí, lo soy, y socialista, de Madrid, feminista y gorda ad aeternum, porque por mucho que adelgace siempre acabaré engordando). Es lo que soy y como tal lo tengo asumido: unas cosas me gustan más que otras, algunas las intento cambiar si no me satisfacen, pero igualmente las asumo porque amargarse no es el camino. Por otro lado, los tiempos de los lloros los dejé allá por EGB, cuando era una niña gordita y acomplejada a la que le dolían que se metieran con ella, aunque les sacara una cabeza. Que a estas alturas de la película me sigan haciendo chistecitos de parvulario me parece una pérdida de tiempo, porque no van a conseguir nada. Me afecta que alguien a quien aprecie me pueda decir algo en contra mío (ojo, no malo: las críticas están para aprender de ellas), pero alguien que no conozco... ¿Acaso me conoces? ¿Acaso sabes que eso que criticas es tan vituperable como para que me lo hagas notar? ¿Te importo? ¿Crees que me importas? Pues no.
Te escribo esto para que no pierdas el tiempo, algo muy importante por si aún no te has dado cuenta, y por si te duele pensar que no eres tan importante para mí, te dejo un video muy educativo sobre cómo poner tiritas, porque como mucho tendrás un rasponcito de nada.

lunes 10 de agosto de 2009

Una que ha nacido señorita

No me gustan los picnic. Ni en un parque ni en el campo. En el primer caso sólo pienso en las garrapatas que campan a sus anchas por el abono primaveral y en el segundo porque odio el campo: puedo ser la más ecológica, hacer todas las separaciones posibles de basura, pero la naturaleza en su sitio y yo en el mío, es decir, la ciudad. Pero por encima de todo ello existe otra causa: no me gusta nada la idea de tirarme en el suelo a comer, con los pies a la altura de la comida, y acabar con la ropa manchada por la puñetera hierba, que no hay manera de que salga.
La conclusión: que una ha nacido señorita para ciertas cosas. No es que necesite criados ni nada por el estilo pero soy incapaz de hacer ciertas cosas que se atribuyen a la juventud sin que pase un mal rato. No me agrada la idea de irme de acampada, ni de dormir al raso dentro de un saco ni dentro de un cubículo de nylon y por eso nunca me he decidido a irme a un festival de música de varios días: porque yo quiero mi cama y mi ducha. Pero no me vale cualquier ducha: quiero mi ducha individual, limpita, y no un plato de cultivo del instituto Pasteur. Podríamos cambiar el escenario natural e irnos a una playa, pero la cosa no cambiaría mucho porque da igual que sea una recóndita cala que una enorme extensión rodeada de apartamentos en multipropiedad y hoteles todo incluido: la arena pasará a ser un elemento indispensable de tu atuendo ,aparte de tener el pelo como si fuera un estropajo de Scoth Brite.
Y una también lleva muy mal cuando tiene que ir a comer o a cenar a un restaurante populachero, lleno de fotos de famosillos, con comida casera que pagas al precio de un solomillo Wellington salseado con reducción de Pedro Ximénez y acabo con asco cuando tengo que cocinar para quince en cualquier fiesta de guardar. Cuando me plantean fantasías eróticas con comida procuro cambiar de tema porque no se me ocurre otra cosa peor que acabar sudada y pegajosa por la glucosa del helado, pero tampoco me imagino en la cama con alguien que tenga el pelo largo porque creo que ya tengo suficiente con el mío. Soy incapaz de comprar en tiendas desordenadas. No fumo por pereza y no me drogo ni bebo hasta emborracharme porque la idea de perder el control y empezar a hacer el ridículo me desagrada. Mis horas de sueño son sagradas y el tiempo mi bien más preciado así que a partir de cierta hora me recojo para poder disfrutar del día siguiente...
Podría seguir enumerando mis "manías de diva", obsesionada por la limpieza y el orden, pero da lo mismo. Alguno dirá que soy una rancia, otro que soy una vieja prematura y a mí me da igual lo que piensen: sólo respeta mis gustos al igual que yo lo hago contigo.

[Imagen: Retrato de Madame de Pompadour de François Boucher,
en la Alte Pinakothek de Munich]

sábado 8 de agosto de 2009

Yo también gritaría



Desde que vi Mi vida sin mí, Mark Ruffalo tiene un pedacito de mi corazón (¿Qué pasa? Una también tiene derecho a tener un momento de adolescente de Super Pop :P)

miércoles 29 de julio de 2009

Decálogo a cumplir durante mi período de desempleo

  1. Ante todo, amor propio: siempre estaré impecable
  2. Tener más tiempo libre no quiere decir que pueda perderlo: ¡hay que aprovecharlo!
  3. Es el momento de tomar una determinación sobre mi horizonte laboral: hagamos puerta fría de mí misma
  4. Cafés y cañas: disfruta de esos pequeños instantes que se presentan
  5. Cursitos, cursitos... todos los que quise hacer y no pude por falta de tiempo (o exceso de actividades)
  6. Termino el año motorizada: mi peluquera me ha contado cómo sacarme el teórico por libre
  7. Descuentos para desempleados en museos y exposiciones: ya sabéis dónde encontrarme
  8. Hay que seguir ejercitando mis manos: no hay método de relajación más sublime. Cocinar, hacer flores y collares...
  9. En busca de la inspiración perdida o cómo volver a contar historias
  10. Siempre me quedará la oposición de secundaria a finales de junio: ya que te preparas los temas, ¿por qué no cuelgas algún artículo en la Wikipedia?
[Imagen: una de las pin-up's de Gil Elvgren]

lunes 27 de julio de 2009

Dancing in the street

El hombre íntegro se rió de mí y me dijo con ironía creo que esta conversación la tuvimos el año pasado. Y era cierto: el año pasado, por las mismas fechas, yo renegaba de mi trabajo y me repetía una y otra vez que en septiembre lo iba a dejar, que iba a empezar a buscar otro. Busqué pero pasadas las vacaciones no parecía tan urgente o es que no le puse el suficiente empeño. Lo dejé un poco apartado, pensando que volver a la universidad me daría algún aliciente. Luego llegó el pánico por la crisis, el miedo a seguir el consejo de mi padre de dejar el trabajo si tan poco me gustaba, la fase en la que asumí que mejor era la tranquilidad a la crispación, una nueva perspectiva laboral dentro de mi empresa... Las cosas seguían sin satisfacerme pero al menos no permitía que me quemaran. Todo minuto era un minuto menos para las seis de la tarde, para poder disfrutar de mi parcela de tiempo. Pero no podía ser eterno: permanecer en ese extraño estado de serenidad, de tranquila insatisfacción e inmovilismo era peligroso. La evolución no existía: era como una balsa de agua en la que nada la mece, nada produce ni el más mínimo oleaje. Con 29 años no es sano quedarse ahí.
Hará cosa de un mes tomé una determinación: necesitaba un cambio, algo que trastocara mi rutina, que me hiciera descubrir otras posibilidades. Barajé dos opciones: independizarme o cambiar de trabajo. Lo más fácil parecía lo primero pero no lo disfrutaría si dependía de un sueldo, del sueldo de un trabajo que no me gusta. Así que opté por la segunda de forma radical: encontrara o no otra cosa, yo dejaría mi trabajo. Se lo empecé a decir a mis amigos, a planteárselo, se lo conté al hombre íntegro en una de nuestras sesiones de desahogo vía messenger y fue cuando dudo que fuera en serio. Yo le decía que sí y él no terminaba de verlo claro. Él es más lanzado que yo, quizás su grado de insatisfacción es más alto que el mío pero yo esta vez lo veía claro. A mi sentido común ya no le parecía una idea tan descabellada, no le daba miedo, fijaba plazos, planes, opciones... Así que me planteé que el 1 de septiembre, nada más volver de las vacaciones, plantearía la situación y el día en el que pensaba marcharme.
Pero se me adelantaron: el martes pasado me despidieron. Ahora se supone que toca el momento en el que todo el mundo me dice que lo siente y se produce la situación esquizoide de que yo no lo siento tanto. Era algo que quería: nada más decírmelo mi cabeza empezó a maquinar las cosas que puedo hacer a partir de ahora. Le dedicaré más tiempo al máster, buscaré algo que realmente encaje conmigo, disfrutaré de un montón de cosas, de momentos que no siempre puedes disfrutar, de pequeños instantes. Sé que suena a fabulación, sé que hay mucha gente que me ha dicho que al cabo de los meses se hace muy duro, pero mis planes es sacar lo positivo de todo esto. Estoy sonriente, relajada...
Me parece que vuelvo a ser yo.



La razón por la que pongo esta canción es que cada vez que pensaba que estaba en la calle me venía a la mente :)
[Imagen: Niña con el ojo morado, Norman Rockwell]

lunes 20 de julio de 2009

La arruga es bella

Cuando yo era pequeña, mi abuela me decía una y otra vez que yo iba a salir a ella y que cuando creciera tendría unos grandes pechos. Yo la miraba, recordaba la profundidad de aquel canalillo en el que mi primo y yo jugábamos a meter todo tipo de papelillos, me enfurrunchaba y le contestaba ¡No! Si me sale tanta teta me operaré para quitarme. Pero se equivocó: la que heredó el generoso busto fue mi prima y yo salí a mi otra abuela. Con pechos medianos y tobillos anchos.
Pechos medianos y tobillos anchos. Sí, esos son un par de mis rasgos. De lo primero estoy satisfecha; de lo segundo no tanto. Para mi altura mis pies no son excesivamente grandes (aunque sea un 41) y además no son estilizados, con lo cual esta combinación de factores hace que muchos zapatos no me queden bien o que directamente me sea imposible ponérmelos. También mi piel es tan pálida que hay muchos colores claritos que me quedan fatal y es mejor que me ponga faldas de vuelo dado que no soy una sílfide porque me encanta comer. Pero así soy yo. Lo único que puedo intentar es adelgazar pero ni la forma de mis pies cambiaría ni el tono de mi piel, porque apenas me pongo morena se va por el sumidero cuando me ducho. Podría seguir listando elementos físicos míos que me gustan y otros que no tanto pero qué más da. No me voy a enfadar porque mis ojos sean pequeños o porque de vez en cuando me salgan las mismas ojeras que a mi padre. Esa soy yo, con mis cosas bonitas y otras que no me lo parecen tanto, pero la sola idea de cambiar algo de forma permanente me causa pánico. Me puedo cortar el pelo, alisármelo, hacerme mechas rojas y pintarme la raya del ojo de tal manera que parezca que me han sacado de una pintura egipcia pero son cosas que puedo hacer o no, que con agua y jabón puedo deshacer muchas de ellas o con un poco de tiempo...
Agujas, bisturíes, láser... prefiero que cualquier elemento punzante esté lejos de mí excepto para lo estrictamente necesario. Pero sé que lo mío es un caso extraño, soy consciente de que hay mucha gente que se inyecta por aquí y se estira por allá, que afronta su vida como si subiera unas escaleras mecánicas en sentido contrario: parece que ganan a la vejez pero acaban convirtiéndose en la parodia de lo que fueron, en una caricatura grotesca de la edad. Desde mi punto de vista, la cirujía estética es antinatural porque borra todo rastro de lo que se es. Una y otra vez repito que no cambiaría nada mío porque entonces dejaría de ser yo. Me miraría en el espejo y no reconocería aquel esquema físico que permanece desde mi niñez.
Quiero que mi cara y mi cuerpo narren mi historia. Que las arrugas de mis ojos digan que me reí mucho, que el tamaño de las bolsas de los ojos indiquen el índice de desvelos, que si mis pechos y mi vientre están flojos señalen que fui madre, que mis gafas perpetuas hagan pensar que leí mucho... Un cuerpo vivido, lleno de recuerdos, desde una cicatriz en el vértice de mis ojos de cuando pasé la varicela con 5 años hasta la última pata de gallo que me saldrá. No quiero borrar nada: quiero que mi cuerpo cuente lo que soy.

[Imagen: Madre migrante, Dorothea Lange]

lunes 13 de julio de 2009

Mis cinco canciones de amor (y V): The first time ever I saw your face, de Roberta Flack

The first time ever I saw your face
I thought the sun rose in your eyes
And the moon and stars were the gifts you gave
To the dark and the empty skies, my love,
To the dark and the empty skies.

The first time ever I kissed your mouth
And felt your heart beat close to mine
Like the trembling heart of a captive bird
That was there at my command, my love
That was there at my command.

And the first time ever I lay with you
I felt your heart so close to mine
And I knew our joy would fill the earth
And last till the end of time my love
It would last till the end of time my love

The first time ever I saw your face, your face,
your face, your face



(Imagen: Eco y Narciso, de John William Waterhouse)

domingo 5 de julio de 2009

El ombligo del mundo

Conoces el centro del mundo cuando sufres de desamor: el centro está en el otro.
Sin que te des cuenta, todo gira alrededor de él. Tus planes, tus desvelos, tus cambios de humor son los del otro. Te alegras con sus éxitos y te entristecen sus fracasos: eres el otro. No es ni siquiera una simbiosis. No. Es un ejercicio de mimetismo que casi siempre resulta imperceptible, para el resto y para el otro. Porque para el otro no eres nada, no eres más que una persona que hay a su alrededor, una persona que le felicita en sus buenos momentos o que se preocupa por lo que le ocurre, alguien encantador, alguien con el que parece que siempre podrá contar.
Pero nada es para siempre y a veces te desnortas: a veces el otro desaparece sin avisar y ya no tienes centro.
[Imagen de Horst P. Horst]

jueves 2 de julio de 2009

- Su jefa le ha hecho pasar un mal rato a mi jefe.
- ¿Sí?
- Sí. Le ha dado libros para leer. Es improcedente.
- A Su Majestad le gusta leer.
- A mí me gusta que me chupen la polla. Pero a mi jefe no le obligo a chupármela. ¿Se le ocurre algo, Kevin?
- Hablaré con su Majestad.
Alan Bennett, Una lectora nada común
(traducción de Jaime Zulaika)

[Imagen: Isabel II, fotografiada por Anne Leibovitz]